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Una cosa es comer fruta y otra es hacer una dieta prolongada de frutas, sin una base dietética. No todo el mundo puede exponerse a una dieta a base únicamente de frutas por largo tiempo. Como se sabe, las frutas están llenas de antioxidantes, vitaminas y minerales, por lo que comerlas en pequeñas cantidades siempre será buena y saludable para la gente sana. Hay también muchas personas que pueden beneficiarse de la restricción del consumo de frutas.

El ingrediente problemática de las frutas, en ciertas condiciones, es su contenido de fructosa. La fructosa es el factor más determinante en la fruta para decidir qué tipo de dieta de frutas queremos hacer.

La fructosa es un azúcar simple presente en casi todas las frutas, que se metaboliza en grasa en el hígado. El consumo de grandes cantidades de fructosa ha sido relacionado con efectos metabólicos y endocrinos negativos. Esta es la razón principal por la que comer grandes cantidades- o peor aún, comer pura fruta, tiende a aumentar el riesgo de una serie de problemas de salud, desde la resistencia a la insulina y a la leptina hasta el cáncer.

Según investigaciones modernas, las células tumorales pancreáticas utilizan la fructosa, específicamente, para dividirse y proliferar, situación que permite en gran manera el crecimiento y la propagación del cáncer.

Se recomienda de manera general limitar el consumo total de fructosa a 25 gramos en promedio al día, lo que incluye la fructosa contenida en las frutas. Ahora bien, en el caso de padecer de resistencia a la insulina, enfermedades cardiacas o presión arterial alta, será más indicado reducir el consumo diario de fructosa a 15 gramos o menos. Así que la dieta de la fruta no tiene el mismo impacto en una persona sana que en una persona ya enferma.

Muchas personas sin saberlo han sufrido problemas de salud por el hecho de adoptar una dieta basada en puras frutas, por diversos motivos. La dieta de frutas en una persona metabólicamente débil puede conducir a diversos problemas severos. Suele producir eventos tales como dolores, niveles pancreáticos completamente descontrolados.

Una dieta estricta de frutas puede abrir la puerta a situaciones oncológicas. Grandes cantidades de frutas (lo que apareja grandes cantidades de fructosa) no es saludable, y aún más para una persona ya enfermedad. Cada vez más personas están tomando conciencia sobre la relación entre el consumo excesivo de fructosa, la obesidad y las enfermedades crónicas. La fructosa alimenta las patologías crónicas en cierto modo.

Es un gran error olvidar que las frutas son las mayores fuentes de fructosa. Muchas personas y aún más en el veganismo o vegetarianismo, tienden a creer que siempre y cuando la fruta sea natural y esté cruda, pueden consumirse cantidades ilimitadas sin experimentar los efectos metabólicos adversos.

Desde esta óptica, la mera eliminación de los alimentos procesados y la soda- todos llenos de jarabe de maíz de alta fructosa- y reemplazarlos con una dieta basada en puras frutas, no aportara beneficios tangibles, no mejorara la salud.

Cuando se trata de controlar el azúcar que entra en el cuerpo, es importante considerar TODAS las fuentes de fructosa y tratar de limitar su consumo total si se quiere optimizar su salud.

Es cierto que las frutas contienen fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales benéficos, razón por la que forman parte de una alimentación saludable- siempre y cuando se consuman con moderación. Una estrategia interesante seria beneficiarse al remplazar las frutas con un 50-70% de sus calorías de grasas saludables. Y por supuesto se impone también moderar las cantidades de proteína de alta calidad. Todo exceso es malo.

Especialista Universitario en Nutrición Ortomolecular. Profesor de Medicina Ayurvédica. Experto Universitario en Patologías alimentarias. Autor de más de 70 libros.

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