El abordaje del eje intestino-cerebro desde la Medicina Ortomolecular trasciende la simple recomendación de una «dieta equilibrada». Se centra en la bioquímica de la comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso entérico, utilizando concentraciones óptimas de nutrientes para restaurar la homeostasis. Este eje es uno de los más importantes a tener en cuenta en el campo de la salud y de la orientación terapéutica.
A continuación, se detalla la base técnica y los pilares terapéuticos de este enfoque:
1. La Comunicación Bidireccional: Una Vía Bioquímica
El eje intestino-cerebro no es solo una conexión nerviosa (vía nervio vago), sino un complejo sistema de señales endocrinas, inmunológicas y metabólicas.1
- Vía Neurotransmisora: Se estima que el 90-95% de la serotonina y el 50% de la dopamina del cuerpo se sintetizan en el intestino.2
- Vía Inmunológica: El tejido linfoide asociado al intestino (GALT) modula citoquinas que pueden cruzar la barrera hematoencefálica, afectando el estado de ánimo y la cognición.
2. El Enfoque Ortomolecular: Precursores y Cofactores
Para la medicina ortomolecular, el trastorno mental o neurológico suele ser la manifestación de un déficit nutricional a nivel celular o una interferencia metabólica en el intestino.
A. La Cascada de la Serotonina
Para que el cerebro reciba serotonina, el intestino debe procesar correctamente el L-Triptófano. Sin embargo, en estados de inflamación, el triptófano se desvía hacia la vía de la quinurenina, que es neurotóxica.
- Intervención Ortomolecular: Aporte de 5-HTP, Magnesio y Vitamina B6 para asegurar la conversión a serotonina y no a subproductos inflamatorios.3
B. Modulación de la Microbiota (Psicobióticos)
Determinadas cepas bacterianas (como Lactobacillus helveticus o Bifidobacterium longum) tienen la capacidad de producir GABA y reducir los niveles de cortisol.4 La medicina ortomolecular utiliza estas cepas en dosis terapéuticas para tratar la ansiedad y la depresión.
3. Permeabilidad Intestinal e Inflamación Sistémica
El fenómeno del «Leaky Gut» (intestino permeable) permite el paso de lipopolisacáridos (LPS) a la sangre, desencadenando una respuesta inflamatoria que llega al cerebro (neuroinflamación).
Protocolo de Reparación de la Barrera:
- L-Glutamina: El combustible principal de los enterocitos para cerrar las uniones estrechas.
- Zinc Carnosina: Específicamente eficaz para la integridad de la mucosa gástrica e intestinal.
- Omega-3 (EPA/DHA): En altas dosis (2-4g) para modular la respuesta inflamatoria sistémica y mejorar la fluidez de las membranas neuronales.
4. Nutrientes Clave en el Eje Intestino-Cerebro
| Nutriente | Función en el Eje | Importancia Clínica |
| Magnesio (Bisglicinato) | Regulación de receptores NMDA | Reduce la excitotoxicidad y mejora el descanso. |
| Vitamina B12 y Folato | Ciclo de metilación | Esencial para la síntesis de neurotransmisores y ADN. |
| Vitamina D3 | Modulación inmunitaria | Mantiene la integridad de las uniones estrechas intestinales. |
| Polifenoles | Efecto prebiótico | Actúan como potentes antioxidantes para la microbiota. |
5. Aplicaciones Clínicas
Este enfoque es especialmente eficaz en patologías donde la medicina convencional a veces se queda corta:
- Trastornos del Espectro Autista (TEA): Mejora de síntomas conductuales tras tratar la disbiosis.
- Depresión Resistente: Abordaje de la inflamación intestinal como causa de la falta de neurotransmisores.
- Colon Irritable y Ansiedad: Tratamiento conjunto de la sintomatología física y emocional.
Conclusión para el profesional: El tratamiento del cerebro comienza en el intestino. Sin una barrera intestinal íntegra y una microbiota equilibrada, los psicofármacos o suplementos neurológicos tendrán una biodisponibilidad y eficacia limitadas.
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