El concepto de capacidad antioxidante aparece constantemente cuando estudiamos Nutrición Ortomolecular, envejecimiento, metabolismo celular, alimentación y suplementación. Sin embargo, hablar de antioxidantes requiere mucho más que aprender una lista de vitaminas o recomendar determinados complementos nutricionales.
Nuestro organismo produce continuamente especies reactivas de oxígeno y otras moléculas oxidantes como consecuencia del propio metabolismo. Al mismo tiempo, dispone de diferentes mecanismos antioxidantes que contribuyen a mantener el equilibrio celular.
Por eso, para un profesional de la nutrición, naturopatía o bienestar, resulta especialmente interesante comprender conceptos como estrés oxidativo, radicales libres, sistemas antioxidantes, micronutrientes y capacidad antioxidante.
La Nutrición Ortomolecular permite profundizar en estos mecanismos y estudiar de manera más rigurosa el papel que pueden desempeñar determinados nutrientes y compuestos presentes en los alimentos.
1. ¿Qué significa realmente capacidad antioxidante?
La capacidad antioxidante hace referencia, de manera general, a la posibilidad que tiene un sistema de contrarrestar determinadas reacciones oxidativas. En el organismo humano este proceso es mucho más complejo que afirmar simplemente que existen antioxidantes “buenos” y radicales libres “malos”.
Las especies reactivas también participan en procesos fisiológicos. El problema puede aparecer cuando se altera el equilibrio entre su producción y los mecanismos antioxidantes disponibles.
Por ello, uno de los primeros aprendizajes para el estudiante de Nutrición Ortomolecular consiste en abandonar explicaciones excesivamente simplificadas. El organismo cuenta con sistemas antioxidantes propios y, además, la alimentación proporciona diferentes nutrientes y compuestos relacionados con estos mecanismos. Entre las sustancias estudiadas habitualmente encontramos la vitamina C, vitamina E, selenio, zinc, cobre, manganeso, carotenoides y diferentes compuestos fenólicos presentes en los alimentos.
También resulta fundamental estudiar sistemas antioxidantes endógenos y enzimas como la superóxido dismutasa, catalasa y glutatión peroxidasa, así como el papel del glutatión dentro del equilibrio redox celular.
Para el futuro profesional, comprender estas relaciones resulta mucho más útil que memorizar una lista de supuestos “superantioxidantes”.
También es importante diferenciar la capacidad antioxidante medida en un alimento o en condiciones experimentales de los efectos que ese alimento producirá realmente dentro del organismo. Absorción, metabolismo, concentración, biodisponibilidad e interacción con otros componentes condicionan la respuesta biológica.
Esta diferencia entre teoría, laboratorio y aplicación nutricional constituye precisamente uno de los conocimientos que debería desarrollar una formación seria en Nutrición Ortomolecular.
2. Del conocimiento de los antioxidantes a una suplementación con criterio.
Cuando un profesional empieza a estudiar antioxidantes puede aparecer una idea aparentemente lógica: si la oxidación excesiva puede resultar perjudicial, cuantos más antioxidantes utilicemos, mejor.
Pero la fisiología humana no funciona de una manera tan sencilla.
Una dosis elevada de un nutriente no necesariamente proporciona un beneficio superior. Los complementos alimenticios tampoco reproducen exactamente la complejidad de los alimentos que contienen múltiples nutrientes y compuestos bioactivos.
Por ello, estudiar Terapia Ortomolecular debería implicar aprender a contextualizar la suplementación. El alumno necesita conocer las funciones de los nutrientes, sus fuentes alimentarias, cantidades utilizadas, biodisponibilidad, posibles interacciones, contraindicaciones y límites de seguridad. También debe aprender que términos como antioxidante, detoxificación, estrés oxidativo o protección celular necesitan utilizarse con precisión y no como argumentos comerciales capaces de justificar cualquier suplemento.
Esta formación puede resultar especialmente interesante para dietistas, nutricionistas, naturópatas, médicos, farmacéuticos y otros profesionales relacionados con la salud y el bienestar que quieran ampliar sus conocimientos sobre micronutrición. El verdadero valor profesional no consiste en disponer de una larga lista de complementos. Consiste en comprender suficientemente la bioquímica nutricional para interpretar por qué se estudia un determinado nutriente, qué papel fisiológico desempeña y cuáles son los límites de su utilización.
La Nutrición Ortomolecular puede convertirse así en una especialización que permita pasar de conocer superficialmente los antioxidantes a comprender mejor los mecanismos nutricionales relacionados con ellos.
Conclusión.
Comprender la capacidad antioxidante requiere estudiar mucho más que radicales libres y suplementos. Es necesario profundizar en estrés oxidativo, sistemas antioxidantes endógenos, micronutrientes, alimentación, biodisponibilidad y equilibrio redox. Para el profesional que desea especializarse, estos conocimientos permiten construir una visión mucho más rigurosa de la Nutrición Ortomolecular.
Y este es precisamente uno de los grandes objetivos de la formación especializada: pasar de recomendar nutrientes porque están de moda a comprender su funcionamiento antes de plantear su utilización.
Fórmate en Nutrición Ortomolecular con EINO.
¿Quieres aprender más sobre antioxidantes, micronutrientes, bioquímica nutricional y suplementación?
En la Escuela Online de Nutrición Ortomolecular de EINO puedes ampliar progresivamente tus conocimientos y desarrollar una formación especializada aplicable a tu desarrollo profesional. Profundiza en los mecanismos de los nutrientes y aprende Nutrición Ortomolecular con mayor criterio.